lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Por qué solemos deprimirnos en Navidad?


Según estudios, en diciembre se incrementa en 40% los casos de depresión en adultos mayores debido a duelos no superados
Las personas que se deprimen con frecuencia pueden llegar a suicidarse.
Las personas que se deprimen con frecuencia pueden llegar a suicidarse. (Fuente Externa)
manera importante en su vida. Tal es el caso cuando se pierde la madre, un hijo, un hermano, el padre, la esposa o el esposo.

Hay personas  que, o bien porque no son muy familiares o porque realmente no tienen a nadie con quien celebrar la Navidad, cuando se acercan estas fechas pueden sentirse inusualmente tristes y decaídos.

Los especialistas sostienen que los individuos que sufren  esta situación son personas que muchas veces tienen lo que se llama un “duelo no resuelto” y  con las celebraciones comienzan a sentir la pérdida del apoyo y la protección que le daba esa persona,  por lo que se tornan  apáticos, se aíslan y lloran, a veces sin  saber por qué y se arruinan su Navidad y la de la familia.

“Hay otras personas que padecen de depresión y en épocas de frío y de cambio de estación su estado de ánimo tiende a bajar y hacen episodios depresivos y  con el incremento de las bebidas alcohólicas tienden a deprimirse más, algunos optando  hasta por ideas suicidas o por el suicidio. Normalmente esas personas no se pueden quedar solas, hay que observarlas, apoyarlas, si toman medicamentos recordárselos  para que se los tomen o llamar a su siquiatra, si es necesario”, sostiene  Gómez.

Otras razones

Según especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre también  por no saber cómo expresar afecto, lo que conlleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.  En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias, así que se encuentran predispuestas a pasarla bien.

Para otros, quizás son fechas que nostálgicamente los remontan a otras pasadas en las que no tenían grandes problemas y en cambio ahora se sienten abrumados y decepcionados.

Se cree también que otro factor que contribuye a la depresión decembrina es un desorden estacional conocido como SAD (Desorden Afectivo de Temporada), éste lo sufren algunas personas cuando experimentan una reducción en la exposición a la luz del día, así que los días cortos de invierno contribuyen a que la persona se sienta desanimada.

Es importante diferenciar

Ante todo, de acuerdo con los expertos, hay que diferenciar entre la característica tristeza o nostalgia que sentimos en estos días, de la depresión que algunos pueden llegar a desarrollar, ya que hablamos de dos cosas distintas.

La depresión es una enfermedad psicológica en la que prevalece un estado de ánimo con ciertas características que dura, como mínimo, dos semanas, y que tiene que ver con la motivación que la causa. Este estado implica  sentimientos de inapetencia, insomnio, desgano, pérdida de motivación, energía, deseos de llorar, tristeza, entre otros síntomas.

Para que haya un episodio depresivo, deben existir al menos dos semanas de ese sentimiento con los síntomas descritos y no estar condicionado por una enfermedad médica.

Todos sentimos, en algún grado, nostalgia en Navidad; lo que no es normal es que esa tristeza tome otras dimensiones, prevalezca mucho tiempo e interfiera en las actividades diarias.

Existen miles de fórmulas para no sentirnos decaídos y molestos con esa felicidad innata que parece que irradia al resto de la gente durante la temporada navideña.  Disfruta de un buen libro o una buena película, por ejemplo en 31 en la mañana sal a visitar diferentes puntos de la ciudad... en fin, utiliza la creatividad y mantén la voluntad. Por último, pero igualmente importante, aprende a convivir con los momentos de soledad y sacarle el mejor provecho.
Lo más recomendable
Según los especialistas de la conducta, a la menor señal de un aumento depresivo hay que acudir al especialista. Si observas en ti o en esa persona que está a tu alrededor trastornos en la alimentación, muchas horas sin dormir, desinterés por realizar otras actividades, aislamiento, tristeza, melancolía y pesimismo, puede tratarse de un cuadro depresivo, lo importante es el soporte médico y familiar.

Otra manera de  evitar que la depresión te “agarre” es cambiando tu enfoque y olvidar si otros se la pasan bien y tú no. Participa en actividades de caridad. Si hace felices a otros estarás cambiando tu enfoque y canalizando tu energía positivamente. Tú puedes llevar alegría a personas pobres o enfermas, a los presos o a niños en un hospital. Nada te hará sentir mejor que involucrarse en una actividad para ayudar. Puedes  también cocinar, realizar ejercicios  y otras acciones que te distraigan. Llama a instituciones que ayudan y averigua qué  programas desarrollan en los que puedas ayudar. Recuerdas  que es mejor dar que recibir.

fuente: 
26/12/2011 12:00 AM - IVELISSE SANTOS

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