¿Cómo aprender a Perdonar?
Lic. Daisy Núñez
Terapeuta Familiar y de Pareja
Centro Vida y Familia Ana Simó
En nuestra vida diaria, es
frecuente experimentar situaciones incómodas y hasta dolorosas en los
diferentes contextos en los que nos desenvolvemos: universidad, trabajo,
amigos, familia, pareja, etc. Aunque algunas de estas experiencias son más
desagradables y lamentables que otras, ciertamente cada una de ellas va dejando
una huella difícil de borrar en nuestras vidas, puesto que resurgirán en
momentos de similar tensión, dolor y angustia. Ante este tipo de
situaciones, la palabra ¨perdonar¨ pareciera sonar ofensiva y hasta fuera
de lugar, debido a que el daño ocasionado por tal o cual persona en nuestras
vidas pareciera haber socavado lo más profundo de nuestro corazón.
Sin embargo, es importante
destacar que cuando hablamos de ¨perdonar¨ no nos referimos a olvidar y pasar
por alto los daños y ofensas recibidos por otro. Tampoco se trata de olvidar
los eventos traumáticos, desestimar el dolor sufrido y excusar los
comportamientos inapropiados. Desde una perspectiva psicológica, perdonar
consiste en la capacidad de abandonar el resentimiento y juicios negativos
hacia una persona o grupo de personas, y darse el permiso de restituir el
vínculo existente con quien nos ha herido de ser posible y conveniente. Por lo
tanto, al perdonar el agredido está en todo su derecho de acceder o negarse a
restablecer su relación con quien lo ha herido, pero no necesariamente debe
cargar con el peso emocional que implica el rencor y el resentimiento.
Esto último, nos lleva a
considerar los beneficios de perdonar en situaciones difíciles:
Disminuye el
nivel de estrés y desgaste emocional ante el evento traumático§
Facilita la
liberación de tensión y rabia§
Permite
recupera y mantener el control de las emociones propias§
Mejora la
salud física y reduce los síntomas vivenciados a raíz del evento§
Promueve la
adaptación y superación de la situación estresante en cuestión§
Considerando los beneficios que
aporta el perdonar a otros cuando hemos sido agredidos y heridos
emocionalmente: ¿Cómo podemos aprender a perdonarlos?
El primer paso para perdona es
reflexionar objetivamente sobre el suceso acontecido. En ocasiones, sufrimos
agravios por parte de otro los cuales consideramos imperdonables por un sin
número de razones. Sin embargo, nuestra reactividad emocional es tan elevada
que nos impide sopesar el daño recibido en su justa medida y, en algunos casos,
nuestro posible aporte al conflicto vivenciado. Al reflexionar con objetividad
sobre lo ocurrido, tenemos una idea más clara de lo que ha acontecido y, por lo
tanto, de lo que implicará perdonar a esta persona.
Luego de esto, lo siguiente es
externarle nuestra decisión a la otra persona. Perdonar es una decisión, no una
emoción. Por lo tanto, para concretizar esta decisión es mejor poner al tanto
al otro de ello de ser posible. Asimismo, es preciso dejar claro lo que
realmente significa nuestra decisión de perdonarla y, si se desea, extender la
invitación de restituir el vínculo y bajo qué condiciones.
El tercer paso para perdonar es
aprender a liberar tensión sanamente. Aun luego de haber tomado la decisión de
perdonar a quien nos hirió, vendrán momentos en el futuro en los cuales
recordaremos con dolor dicha situación y necesitaremos liberar tensión. Es por
eso que debemos alerta ante estos posibles ¨flashbacks¨ y busquemos
alternativas para descargarnos sanamente (escribiendo en un diario, hablando
con un amigo, practicando un hobbie, etc.).
De igual forma, al tomar la
decisión de perdonar debemos comprometernos a dejarlo en el pasado. Aunque el
daño sufrido por parte de otro puede llegar a dejar secuelas de por vida, es
importante que nos comprometamos a no dejar que dictamine nuestro presente
y futuro. Ciertamente, algunas heridas duran mucho tiempo en cicatrizar y
pueden afectar grandemente nuestro estado de ánimo mientras lo hacen. Sin
embargo, es preciso recordar que tenemos el poder de redefinir nuestra vida en
el aquí y ahora hacia un punto más deseable y estable, aunque en el pasado no
haya podido ser así.
Por último, es importante
recordar que siempre tenemos la opción de pedir ayuda. En ocasiones, no siempre
es posible manejar nuestras emociones y tomar decisiones como estas por
nosotros mismos, ya sea porque el daño emocional ha sido muy grande o porque no
estamos seguros de cómo debemos manejar la situación. En estos casos buscar
ayuda de un especialista es la mejor opción, de forma tal que podamos recobrar
nuestro equilibrio emocional y tomar la decisión que consideremos pertinente
con responsabilidad.
En conclusión, perdonar consiste en renunciar al resentimiento sentido
hacia otra persona que nos ha hecho daño, no siempre ameritando la
reconciliación como tal. Al perdonar a otros, podemos liberar tensión, retomar
el control de nuestras emociones y enfrentar la situación con mayor fortaleza.
Para hacerlo, debemos reflexionar con objetividad sobre lo ocurrido y
expresarle (de ser posible) al otro nuestra decisión de perdonarlo y lo que
esto implica. Es importante recordar que las emociones y sentimientos vivenciados
pueden resurgir en el futuro, por lo cual debemos aprender a liberar tensión
sanamente, comprometernos a que esto no afecte nuestro presente y futuro más de
lo esperable y pedir ayuda cuando fuere necesario.
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